Injerto de yemas

Injerto de yemas

Injerto de yemas

El injerto es una técnica muy practicada especialmente por los agrónomos que permite combinar dos individuos de plantas para obtener una que combine las cualidades del progenitor. La parte que presta el sistema radicular al individuo y que lleva el injerto se denomina comúnmente patrón. La parte que presta el aparato aéreo y que se injerta en el patrón se llama vástago u objeto. Las razones por las que se injerta son muchas pero el objetivo es obtener beneficios. Se puede injertar para reproducir variedades valiosas, cuando se inserta un vástago sobre un patrón vigoroso pero de baja calidad que produce flores y frutos preciosos. Cultivar una determinada especie o variedad en suelo inadecuado, evitar el ataque de algunos parásitos, fortalecer una rama, rejuvenecer un follaje, polinizar una planta, etc. Para que el injerto sea exitoso es necesario actuar cumpliendo algunas reglas de afinidad, de estas son las fundamentales: tiempo de injerto (generalmente primavera o finales de verano), afinidad entre vástago y sujeto (injertar plantas similares juntas), vigor de las partes (injertando cuerpos similares en vigor y edad), superposición perfecta de las áreas generadoras (haciendo coincidir los tejidos generadores entre sí), polaridad (es decir, insertar el vástago en el cuerpo en la dirección correcta y no al revés). Existen diferentes tipos de injertos y varían según la zona geográfica en la que trabajes y la variedad de plantas que pretendas injertar. Nos limitamos a describir el injertos de yemas . Estos se definen así porque tienen un injerto que consiste en una sola yema de la variedad a injertar rodeada por una porción mínima de corteza y escamas debajo de ella. Dependiendo de cuando el injertos de yemas se realizan y se dividen en: injertos de yemas vegetativas, injertos de yemas latentes, injertos de zufolo y parche.


INJERTO DE GEMAS VEGETALES

Los injertos de yemas vegetativas se realizan a principios de primavera utilizando yemas que se toman de las ramas cortadas durante el descanso vegetativo y se almacenan en capas en arena húmeda o en el frigorífico. En este tipo de injertos, el portainjerto se monta en la parte afectada por el injerto por cualesquiera ramas anticipadas que impidan el correcto funcionamiento de la operación, además se debe "succionar" el portainjerto, condición que se consigue regando en los dos o tres días que preceder al injerto. Dicho esto, se procede a incidir la corteza del sujeto con el injerto hasta que afecte la albura, realizando un corte transversal y longitudinal para formar una T. Luego se desprenden las yemas a injertar de las ramas conservadas como se mencionó anteriormente, retirando yema a yema con una porción de corteza adherente con una pequeña porción de albura (scudetti); los bordes del sujeto grabado en T se separan y el escudo se inserta para que la gema permanezca claramente visible. Una vez hecho esto, procedemos a atar con rafia.


INJERTO DE GEMAS PARA DORMIR

El injerto de yemas latentes se diferencia de este en el momento de la ejecución, es decir, a fines del verano, y en el mantenimiento del tallo de la hoja adherido a la yema. Este detalle nos permite controlar el injerto: si el pecíolo se desprende espontáneamente o por una ligera presión, significa que el injerto fue exitoso. Existen muchas variedades de árboles y plantas que se pueden injertar con la técnica de la yema latente, las más comunes son: la rosa, el espino, el membrillo, el cerezo, el almendro, la pera, el manzano, el níspero y el ciruelo. . Gracias a estas antiguas técnicas de injerto, muchas fincas han logrado conservar durante décadas plantas que de otra manera habrían desaparecido definitivamente o no habrían dado resultados satisfactorios. Hoy en día, la agricultura ecológica utiliza con frecuencia estas técnicas para la producción de flores y frutos de origen controlado.


OTRAS ABRAZADERAS DE GEMAS

El injerto de zufolo como ya se mencionó es también otro tipo de injerto de yema que dependiendo del sujeto a injertar se puede realizar en primavera o finales de verano. Se realiza con una herramienta de injerto especial con la que se obtiene la yema a injertar realizando dos cortes transversales paralelos por encima y por debajo de la yema a tres o cuatro centímetros entre sí, unidos posteriormente por un corte vertical. La misma operación se realiza sobre el portainjerto, del cual se desprende un cilindro de corteza del mismo ancho que la yema a injertar. En este punto se inserta el cilindro de corteza con la yema sobre el patrón, se ata con rafia y, a las dos o tres semanas, se corta para evitar peligrosos atascos. El otro tipo de injerto de yema mencionado al principio es el que se menciona en la pieza. Éste se diferencia de los demás en que se utiliza una mayor superficie de corteza con yema aplicada al portainjerto descortezado de igual superficie. En el patrón se realizan tres incisiones, una transversal superior y dos longitudinales, para delimitar una superficie rectangular. Partiendo de la incisión transversal, se tira de la corteza hacia abajo un tramo igual a la extensión de los cortes longitudinales, luego se inserta la pieza para que encaje perfectamente con las incisiones realizadas en el portainjerto y se procede al encuadernado habitual con rafia. Este último que hemos indicado en varias ocasiones para realizar las encuadernaciones es un producto específico ya que está elaborado con la calidad homónima de palma de cuyas hojas se extraen estos filamentos muy resistentes.

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